La participación ciudadana según el Partido Popular
miércoles, 21 de marzo de 2012
Afirmar a estas alturas que el Partido Popular no cree en la participación ciudadana no debe de sorprender a nadie. Es más, no solo no cree en ella, sino que le molesta: lo deja claro con sus actitudes paternalistas y su desprecio hacia los órganos consultivos. A un partido que gobierna actualmente en Aranjuez con mayoría absoluta y que se siente muy crecido con los resultados de las últimas elecciones locales, regionales y nacionales, todo lo que suene aun remotamente a diversidad de opiniones, a críticas constructivas, a aportaciones de diversos colectivos, a voces de la sociedad organizada o simplemente unida con propósitos comunes, despierta su desconfianza y su sentido de autodefensa. Quienes no escuchan ni emiten más voz que la propia, caen en la tentación de intentar controlar la realidad y creer que lo han logrado. Todo aquel que se les coloque enfrente, aunque sea un niño, se convertirá en “enemigo”.
Pero existen más voces aparte de las del partido en el gobierno. Más de las que les gustaría escuchar; más, en todo caso, de las que han demostrado querer escuchar. Las voces de multitud de personas que conforman asociaciones, colectivos, partidos políticos, sindicatos, asambleas vecinales, movimientos sociales, plataformas ciudadanas. La voz del pueblo. Esa voz que ellos dicen escuchar porque les ha legitimado para gobernar en mayoría absoluta. Pero esa voz no calla cuando la consulta electoral ha finalizado, ni se circunscribe a la cita de las urnas cada cuatro años, sino que se hace oír a pesar de las censuras y de los impedimentos, y encuentra su lugar en la calle cuando se le niegan los espacios públicos.
Lejos de modificar el vigente Reglamento de Participación Ciudadana, poco garante de la misma, el Partido Popular se dedica a utilizar los Consejos como operaciones estéticas, sin la menor consideración hacia su carácter de órganos consultivos. Para ellos, ni siquiera alcanzan la categoría de meros trámites, motivo por el cual la mayoría de ellos ni siquiera se convoca. En todo caso, son para ellos gentiles deferencias, “favores” al público, como si de concesiones especiales se tratara. La única voz que escuchan es la que les favorece, en este caso la de las urnas, porque es la única que resulta vinculante y en este caso les ha dado un amplio margen de maniobra. Pero este margen no debe ser utilizado como un rodillo antidemocrático.
Existen cauces de participación, aunque sean deficitarios. Han de ser tenidos en cuenta. Existe una sociedad que reclama su espacio, en diversos niveles de organización. Ha de ser escuchada. Ninguneando y negando espacios a las plataformas, como la que defiende la Escuela Pública o la que se opone a la privatización del Canal de Isabel II, el Partido Popular se retrata. Se retrata también convocando consejos -demasiado tarde- para intentar consensuar lo que ya se ha llevado previamente a Pleno de manera unilateral, sin consultar a los representantes sociales, como ocurrió con el último Consejo Municipal de Deportes.
Si así es como el Partido Popular escucha y tiene en cuenta a la sociedad, nos esperan unos años difíciles para la participación. Afortunadamente, la ciudadanía, en sus distintos niveles de organización, tiene mucho que decir, y lo seguirá diciendo.
Izquierda Unida-Los Verdes presta su altavoz y aúna esfuerzos con asambleas, sindicatos, plataformas, asociaciones, colectivos y ciudadanía en general porque cree en la voz del pueblo. Y esa voz no puede ser acallada por la voluntad de unos pocos que confunden legitimidad con autoritarismo.






















