El largo viaje de Pedro González Juarranz
Los escolares de Madrid comenzaron a ser evacuados en febrero de 1937. Se encontraba entre ellos los hermanos González Juarranz. La evacuación iniciada en Madrid debía pasar forzosamente por las vanguardias del frente del Jarama hasta la localidad de Aranjuez. Desde su estación se iniciaba un largo trayecto que llevo a muchos niños a un largo exilio a más de 3000 kilómetros de sus familias. El texto es el testimonio de Pedro González Juarranz. Madrid, Aranjuez, Valencia, Barcelona, Arbucies, la
Colonie de Vacances Henri Sellier en las Landas francesas Saint-Pierre-d'Irube o Ángel fueron las localidades que visitó en una diáspora de 3 años que incluyó los inicios de la II guerra mundial. Tenía 10 años cuando inició su largo viaje.

“Un oficio nos comunica que el próximo 16 de febrero de 1937, a la una de la tarde tenemos que estar en la calle Lista, para proceder a nuestra evacuación. En casa comienzan los preparativos para nuestra marcha, y a pesar de la escasez de toda clase de artículos que padece Madrid –no solamente alimenticios– se movilizan y nos compran ropas y zapatos nuevos, iremos los dos vestidos iguales”. ..//….”Nos acompañan mi hermana Antonia y mi padre, que cuando ha echado mano a la puerta, con emocionada dificultad, casi ininteligible, nos dice : «si Franco gana esta guerra y conseguís llegar a Francia, no regreséis nunca… Nuestra evacuación es posible, por la colaboración de la Junta Provincial de Protección de Menores de la Capital , y Pro-Infancia Obrera de Girona, a petición del Ayuntamiento de Arbúcies,..//.. “No os preocupéis, que dentro de poco habremos ganado la guerra, y nos juntaremos de nuevo», «procura que Pedrito coma mucho», difícil recomendación; porque Pedrito es un melindres, y además no le gusta nada que no esté cocinado por su mamá. Atropellados e insistentes encargos a las chicas mayores para que cuiden y atiendan a los mas pequeñitos. Antes de partir, me llama la atención AGUSTINA, una niña que permanece callada y muy seria, y de ojos inmensos, de la que ya no me separaré. El autocar se pone en marcha. Besos lanzados nerviosa y apresuradamente; algunos puños en alto, «¡Viva la República !, ¡Viva!, ¡salud!, ¡suerte!», la necesitaremos, los que nos vamos y los que se quedan en este querido Madrid nuestro. Palmadas de la maestra, «venga niños a cantar», lo hacemos con canciones infantiles populares, disminuye la natural tensión de la despedida, y los ánimos se serenan y tranquilizan un poco. Nuestra salida de la Capital , la hacemos por el único sitio posible, por la calle de Alcalá (al este), y tenemos que conseguir llegar a Aranjuez (al sur), bordeando el frente, y en algunos momentos muy cerca de él (la batalla del Jarama está en plena actividad). Dejamos atrás la carretera de Aragón, y cogemos otras de segundo y tercer orden a partir de Torrejón de Ardoz. Pasamos Loeches y nos encaminamos hacia Arganda, aproximándonos a la línea de fuego y al río Jarama”. “Con mucha suerte hemos llegado a Arganda, sin ningún contratiempo y aprovechando una pausa en la actividad del frente. Parados en la plaza del pueblo, no vemos ninguna persona civil, solo soldados republicanos, que tranquilos y serenos están preparados para entrar en acción, son veteranos del frente de Madrid. Enseguida rodean nuestro autocar, se interesan por nosotros y nos dan cariñosos ánimos. A uno de ellos le entregamos la primera tarjeta postal de campaña para nuestra familia. Cuando lleguemos al fin del viaje todas estas tarjetas habrán llegado a su destino sin faltar ninguna. Estas fuerzas estacionadas aquí, mañana participarán en la contraofensiva republicana, que estabilizará este frente hasta el final de la guerra. La conversación con nuestros soldados, a través de las ventanillas, hace que la larga parada aquí, no nos lo parezca tanto. Probablemente estén esperando alguna información, que indique por lo menos que hay alguna posible y mínima seguridad para nosotros debido a la proximidad del enemigo. Ya nos autorizan a seguir la marcha; nuevos gritos de despedida y ánimos, influidos por el ambiente y la moral de estos combatientes, por propia iniciativa, cantamos « La Internacional », « La Joven Guardia » y «¡A las Barricadas!». Vamos camino de Perales de Tajuña; donde al llegar nos encontramos con el mismo escenario, las mismas circunstancias, los mismos personajes y la misma larga espera por los mismos motivos que en Arganda. Entregamos una segunda tarjeta a otro combatiente, que suponemos que la pondrá en el correo de su unidad. Nueva autorización y abandonamos Perales de Tajuña, y la carretera general. En Chinchón pasamos de largo y nos dirigimos directamente a la estación de ferrocarril de Aranjuez, que es la más próxima de este medio de locomoción a Madrid; son las 17,45 horas. Hemos tardado seis horas en un recorrido que en circunstancias normales no se hubiera llevado mas de cuarenta minutos. En el buzón de correos del andén echamos una tercera tarjeta para nuestra familia. Salimos de Aranjuez en tren a las 19,45 horas, ocupando un vagón de segunda clase. Nos alejamos de Madrid, y esto nos afecta, pero también de los peligros de la guerra, que nos tranquiliza. Tomamos algunos alimentos de los que cada uno trae de su casa, que nos auto-racionamos,pues no sabemos cuanto durará el viaje. Enseguida nos compenetramos todos los niños y niñas que formamos este grupo de 34, nos solidarizamos entre sí, nos ayudamos afectivamente y formamos rápidamente una nueva familia”..//... considera que ya no hay peligro y recobra la velocidad normal, entonces aliviados, hacemos comentarios sobre lo sucedido y el gravísimo peligro que hemos corrido. Otra vez la suerte, la buena...//...Cuando el tren hace su entrada en la estación de Valencia son las 16,30 horas. La primera etapa de nuestro viaje ha durado 28 horas, y hemos estado sin abandonar este medio de locomoción 21 horas seguidas. Mi hermano y yo salimos al vestíbulo, para depositar en el buzón de correos otra tarjeta de las previamente preparadas por nuestro padre, al reintegrarnos al grupo, los maestros estaban preocupados por que nos habían echado en falta. Nos sorprende el ambiente de tranquilidad y normalidad de Valencia, aquí no se nota en absoluto la guerra, las tiendas y los comercios están perfectamente abastecidos; cafés y bares llenos de público y la gente pasea por las calles en absoluta calma”.

Extraido del cuaderno de viaje de Pedro González Juarranz
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La defensa de Madrid 1936 (enlace recomendado)
Galería fotográfica "Lejos de las bombas"