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El camino coincide con el terreno que utilizó la 18 Brigada Mixta tras la retirada desde la cercana Ciempozuelos. La 17 Brigada también se acercó por estos cantiles de yeso a la orilla del Tajuña en la contraofensiva del Jarama para enfrentarse a los legionarios irlandeses en la orilla occidental del río y, después los soldados del 4º batallón, hay que suponer de la 1ª brigada, fortificaron la zona con estos dos imponentes bunqueres que cubren ambas márgenes de la carretera que enlaza Titulcia con Villaconejos. Uno de ellos abre una de sus troneras achaflanadas sobre Titulcia. La segunda mira a los altos del Butarrón sobre el puente de San Martín y en lo que fue la retaguardia de la primera línea republicana. Un profundo tajo en las laderas de la colina esconde la entrada a esta fortificación rectangular que exhibe en el dintel interior la inscripción “2ª Cía. 4º Bllton. La hendidura se prolonga aguas arriba del Tajuña conformando una larga línea de trincheras que zigzaguea más de 3 kilómetros y hacia la que bajan pequeñas líneas de evacuación desde los refugios situados en la contraescarpa de los farallones de yeso. A unos 500 metros de la confluencia del camino encontraremos pequeñas construcciones excavadas en la colina, algunas de ellas extensa, con evidencias de haberse utilizados bien como puestos de mando de compañía o como pequeñas fortificaciones. Las troneras se abren a unos 20 metros del suelo y los derrumbes sucedidos dejan la incógnita de cómo se resolvían los accesos. Cuando el contador subjetivo que llevamos siempre con nosotros crea haber andado unos 3000 metros , un cartel confirmará nuestra premonición. Se abre ante nosotros la Laguna de San Juan, una pequeña lámina de agua que está declarada Espacio Natural por el gobierno regional de la Comunidad de Madrid. En sus márgenes se cuentra una nutrida representación botánica de especies de ribera, y entre ellas nidifican aves como el cernícalo vulgar, el carricero común, el ruiseñor común, el ánade real, el aguilucho lagunero, o exclusivas de la Laguna de San Juan como el zampullín chico, el porrón común, la polla de agua o la focha común. Además se encuentra especies de temporada invernal la lavandera blanca, el petirrojo, el ánade friso, el avefría y la agachadiza común. Otras la utilizan como zona de paso. Si volvemos sobre nuestros pasos, el camino se bifurcará hacia la izquierda encaramándose con dificultad hasta llegar a las alturas sobre una elevación cónica. Tras ella, un camino se abre hacia las zonas bajas del valle. Es el Camino del Montero. Sobre la colina se ven las pequeñas excavaciones que servían de refugio a las escuadras de la Brigada. Cuando el camino tuerce hacia nuestro punto de salida podremos divisar una refugio grande y amplio que pudo ser utilizado como hospital de campaña a juzgar por la disposición de su planta.
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