PALABRAS DE LA ALCALDESA, MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ DE LA FUENTE, EN EL ACTO DE GRADUACIÓN DEL I.E.S. DOMÈNICO SCARLATTI
(Aranjuez, 25 de junio de 2012)
Es para mí un honor participar de nuevo en el acto de graduación de los alumnos del I.E.S. Doménico Scarlatti que han superado con éxito su formación en los estudios de Bachillerato. El acto del curso pasado se celebró al poco de mi toma de posesión como Alcaldesa de Aranjuez por la voluntad de una holgada mayoría de los ribereños, y quiero comenzar mis palabras refiriéndome a la explicable carga emocional que tuvo el año pasado, y tiene este año, dirigirme a todos vosotros en este Instituto y especialmente a los 68 alumnos que habéis completado una etapa fundamental de vuestra formación.
El I.E.S. le cabe el honor de ser el más antiguo de la ciudad; va camino de su 50 aniversario al servicio de la educación y la formación de nuestros jóvenes, desde que comenzó a funcionar en 1965. Con trayectoria tan amplia, son ya muchas las generaciones de ribereños que han pasado por estas aulas. La carga emocional que me producen los actos en el Doménico Scarlatti es más que explicable; es lógica. Un día yo fui una más de vosotros, una graduada que se había formado y que había compartido afanes, vivencias y sueños en este Instituto, y que se enfrentaba, como ahora os ocurre a vosotros los nuevos graduados, con un reto de futuro, con el fin de una etapa y el principio de otra. En este espacio educativo se acumulan mis recuerdos, y por ello el acto de esta tarde tiene para mí un significado especial.
Felicito al nuevo director, Francisco José Villar Díez, y a su joven equipo directivo, por la gestión que han realizado durante este primer año al frente del Instituto, por la ilusión, el arrojo y las atractivas e innovadoras iniciativas puestas en marcha durante el curso, con las que el director y su equipo han demostrado que se puede afrontar cualquier reto y adversidad desde la ilusión, la entrega y el trabajo, sirviendo a una vocación tan esencial como a veces injustamente poco reconocida, como es la vocación profesoral.
Bien sabéis los graduados que a lo largo de este tiempo habéis recibido el apoyo, la dedicación y el sacrificio de vuestros educadores y familias, que son los ejes de una formación integral de la que todos debemos sentirnos orgullos y también responsables, y por supuesto en la medida de sus deberes las Administraciones Públicas en primer lugar.
Los éxitos académicos son el resultado de la voluntad, del esfuerzo y del sacrificio de los alumnos que los cosechan, pero también del trabajo constante de los profesores y de todos los profesionales dedicadas a la noble labor de la enseñanza. A todos estos profesionales que ejercen su labor en Aranjuez quiero reconocerles expresa y públicamente su entrega y su paciencia, en especial en las etapas de la educación de niños y jóvenes, porque en ellas adquieren los alumnos la preparación necesaria y exigida para afrontar los difíciles retos del futuro. Vivimos en un mundo de globalización y competitividad en el que nada se regala. Y los hábitos de esfuerzo adquiridos durante la etapa educativa del Instituto se harán notar en la trayectoria que cada uno elija para su inmediato futuro.
Tengo la convicción de que la Educación debe ser el resultado de la suma de esfuerzos y sensibilidades para lograr el objetivo primordial del bien común, para contribuir a una sociedad más justa y con mayores posibilidades para los jóvenes, que es en lo que todos debemos esforzarnos, porque ellos son la esperanza de un futuro mejor. La estancia en el Instituto coincide con un periodo de nuestras vidas en el que se tensan las actitudes posteriores en el camino de ser en el futuro buenos profesionales y buenos ciudadanos.
No me voy a extender en la enumeración de esos logros que habéis compartido como alumnos del I.E.S. Doménico Scarlatti pero sí citaré algunos, como la participación en el programa europeo “Comenius Regio”, que supone la cooperación con otros centros europeos para intercambiar experiencias y mejorar la oferta educativa, o el éxito del ciclo de conciertos del Instituto, que se está convirtiendo en un referente de la actividad cultural de nuestra ciudad, así como la tradicional exposición de los alumnos del Bachillerato de Artes, que nos muestra la prueba del talento de nuestros jóvenes.
Y no debo olvidar mi felicitación al Instituto por haber merecido el primer premio del Certamen de Teatro en Castellano promovido por la Comunidad de Madrid entre los centros educativos.
Se trata de resaltar con orgullo en un acto señalado como el que nos reúne esta tarde, el dinamismo y la extensa actividad del Doménico Scarlatti. Por ello reitero mi enhorabuena al claustro que ha sabido motivarlo y al alumnado que ha participado, con aprovechamiento y tan excelentes resultados, en actividades que suponen competencia y, como tal, esfuerzo. A veces destacan individualidades relevantes, pero en toda competición, en toda participación competitiva, es importante la labor de equipo. En estos días vivimos todos con emoción y nervios el Campeonato Europeo de Fútbol, y en nuestra selección destacan unos u otros jugadores pero, al final, el triunfo se debe a la coordinación, a la labor de equipo. Igual podemos decir de la conjunción y el buen hacer de todo el equipo del Doménico Scarlatti.
Y en esta línea de ilusión, tesón y esfuerzo, de tensión de equipo, han de estar las Administraciones Públicas. Un Ayuntamiento, y la propia palabra que viene del viejo castellano lo indica, es un “ajuntamiento”, un afán unido, junto; en definitiva un equipo que, en este caso, representa a los vecinos hacia la consecución de unas metas desde el servicio a unos principios en beneficio del bien común. Una de esas metas que sirve a un principio es, en el caso del Gobierno Municipal que tengo el honor de presidir, la apuesta firme por la Educación Pública de Calidad y en Libertad, por una enseñanza basada en los principios de la Exigencia, la Excelencia y el Esfuerzo, que sea capaz de sacar lo mejor que cada joven lleva dentro y ofrecer un futuro de oportunidades para todos.
Desde esta actitud y esta voluntad habrán de fijarse nuevas metas, como las que cumplirán a partir de hoy los 68 jóvenes que se gradúan, dos de ellos con Matrícula de Honor. Los nuevos graduados deben saber que esas metas dependerán de su voluntad, de su iniciativa y de su espíritu emprendedor, además de su capacidad para huir de la resignación y del conformismo, de no ser cómodos, y de hacerse preguntas y buscar siempre respuestas; acaso a veces no respuestas fáciles ni convenientes sino difíciles e inconvenientes, pero siempre auténticas, consecuentes y sinceras. Desde los valores humanos y democráticos de la Justicia, la Libertad y la Solidaridad. Así remaremos todos, los jóvenes y los menos jóvenes, en la deseada dirección de alcanzar un mundo mejor.
La de hoy es tan solo una de las muchas metas a las que quienes os graduáis hoy habréis de llegar. Al alcanzarlas, comprobaréis que los madrugones y los sacrificios habrán merecido la pena, apreciaréis el valor de las lecciones o los consejos que os dieron vuestros profesores, el apoyo y la ayuda de vuestros padres y familiares, la comprensión de vuestros amigos y compañeros. El valor, en definitiva, de todo lo que os han aportado las personas que os rodean, con las que habéis formado una noble comunidad.
Llegados a este punto, para los nuevos graduados es el momento de coger oxígeno para afrontar la nueva etapa académica o profesional que se les avecina. Han tenido que estudiar muy duro para abrirse un hueco en el camino deseado, para despegar hacia una vida que será muy intensa. Y aún tendrán que esforzarse más en los próximos años porque nadie puede esperar nunca que cumplir los retos no exija sacrificios. Pero al final habrá merecido la pena.
Nuevos Graduados: El camino que toméis a partir de ahora no será fácil. Ya os he dicho que el mundo globalizado que vivimos es fuertemente competitivo y exigente. El periodo de formación de cada uno contará, y mucho, en el desarrollo de la vida que el futuro os depare. Ya veréis cómo estos años de formación habrán de resultar fundamentales en las expectativas profesionales de mañana. Os toca aprovechar lo que habéis recibido de vuestros profesores, serviros de ello, acrecentarlo desde ahora en vuestras experiencias vitales.
Llegáis a este acto de graduación con las mochilas llenas de experiencias, de recuerdos, de buenos compañeros y amigos, de años de intensa convivencia que nunca se olvidan y que os han dejado una huella profunda. El de hoy es tan sólo un relevo en vuestras vidas académicas, un breve paréntesis para decidir qué camino seguir a partir de ahora, para marcaros una nueva meta en esa sana ambición por cumplir vuestros sueños y encontrar desde qué papel realizaréis la contribución que, como ciudadanos ya cualificados, habréis de hacer un día a la sociedad.
No importa cuánto se hagan esperar los resultados, no importa el esfuerzo que requieran, lo importante es que los sueños siempre se cumplen cuando realmente nos lo proponemos. Hay sueños que parecen inalcanzables, pero tarde o temprano se convierten en realidad. Es lo que debéis plantearos con ilusión, decisión y confianza.
Más pronto que tarde estaréis preparados para para ver el mundo y la vida con la altura de miras que dan el conocimiento y la experiencia. Os pido que en ese ascenso en vuestra construcción como ciudadanos formados no perdáis la perspectiva de la tierra que os ha visto nacer o crecer, de esta ciudad que hoy siente el orgullo de todos vosotros.
Abrid vuestras mentes, haceros cada vez más preguntas. Aprender de los errores y de los aciertos os hará crecer en armonía con el mundo desde la fortaleza de los principios y desde la tolerancia y el respeto a los demás. Os animo a aspirar a ser personas felices y realizadas, lo que implica ser conscientes de los límites y de las posibilidades, pero siempre intentando dar un paso más.
Antes de concluir mi intervención, quiero felicitar al director del centro, Francisco José Villar Díez, por su reciente paternidad, que ha coincidido con su nueva etapa profesional emprendida en esta ciudad, en la que espero que coseche grandes logros y gratificantes experiencias.
Os deseo mucha suerte a los nuevos graduados en todo lo que os propongáis en esta nueva etapa, tras abandonar las aulas de este Instituto, mi inolvidable Instituto Doménico Scarlatti.