PALABRAS DE LA ALCALDESA, MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ DE LA FUENTE, EN EL HOMENAJE AL VOLUNTARIADO
(Aranjuez 12 de diciembre de 2011)
Bienvenidos a este acto de Homenaje al Voluntariado, que este año reconoce la labor altruista de tres organizaciones representativas en nuestra ciudad: la AMFA (Asociación de Discapacitados Físicos y Orgánicos), por su entrega en la mejora de la calidad de vida y la integración sociolaboral de estos discapacitados; y dos organizaciones que se han significado por el apoyo a los más jóvenes: Chiquicentro, del Colegio Salesianos Loyola, y la Asociación Quédate con Nosotros. Sus voluntarios realizan desde hace décadas una importante labor en la difusión de valores entre niños y jóvenes.
A sus integrantes, y en general a todos aquellos que ofrecen tiempo y esfuerzo en ayudar a los demás, les manifiesto mi reconocimiento y agradecimiento más sentidos.
Debemos agradecerles una entrega y una dedicación no siempre suficientemente reconocida y ponderada. Ellos creen y transmiten valores esenciales en una sociedad que invita al individualismo, y, en definitiva, a no pensar en los demás. Debemos agradecerles su encomiable trabajo, solidario y sin más recompensa que la satisfacción de ayudar al prójimo, que sin duda, y lo saben bien, es la más alta compensación a la que puede aspirar el ser humano.
La ayuda a los demás, el voluntariado, es el camino más recto hacia la felicidad individual y colectiva, y su entrega es bidireccional ya que enriquece moralmente a quien ayuda y también, y no en menor grado, a quienes son ayudados, además de elevar la autoestima de ambos y, dicho sencillamente, hace que nos sintamos mejor con nosotros mismos y en nuestras relaciones con los demás. El voluntariado representa indudables beneficios para el conjunto de la sociedad.
No es obvio recordar que la palabra “voluntario” deriva del concepto “voluntad”: querer, desear. Estos atributos estimulan a diario a miles de personas que se movilizan en aras del interés común, de la solidaridad, con independencia de la edad, la ideología y la condición social y cultural. Los voluntarios contribuyen a cubrir las necesidades asistenciales y sociales de la gente. Mejoran la atención sanitaria, educativa, medioambiental, cultural o deportiva, entre otras acciones, y contribuyen al progreso general de las colectividades.
Los voluntarios han dado un paso al frente en su entrega a sus prójimos. Y constituyen hoy una avanzada mundial, que no conoce límites, banderas, ni fronteras. Saben que todos tenemos algo que aportar y ellos han asumido nada menos que ser la avanzadilla. Su trabajo responde a una filosofía de vida, y constituye una magnífica expresión del Humanismo, con la persona en el epicentro de todas sus acciones. Los voluntarios son los protagonistas de una respuesta colectiva en un entorno que, desgraciadamente, a veces se muestra insolidario.
Esta tarde reconocemos públicamente y a viva voz, no sólo en el silencio de nuestras conciencias, la labor de los voluntarios, ya sean personas individuales, familias o asociaciones, que han decidido que la mejor manera de emplear parte de su tiempo y su esfuerzo es volcarse con aquellos que necesitan ayuda, orientación o compañía. Son aquellos que han firmado por su voluntad un contrato moral con el progreso y con los colectivos más vulnerables para arrancarles de la exclusión social, en cualquiera de sus facetas.
La crisis económica que padecemos desde hace años ha hecho más necesaria que nunca la acción del voluntariado. Al contrario de lo que podría haberse esperado, se ha convertido en una opción imparable que no se ha dejado vencer por las circunstancias adversas, y ha triunfado en los voluntarios la generosidad y la entrega.
Los responsables de las Administraciones Públicas no podemos ignorar entre nuestras obligaciones el apoyo a las asociaciones de voluntarios. Lo he dicho públicamente pero insistiré en ello las veces que sea necesario: el Gobierno Municipal que presido no recortará un céntimo en los servicios y las políticas sociales que presta, y consecuentemente tampoco en las ayudas a las asociaciones socio-culturales y socio-sanitarias que trabajan en Aranjuez, para las que ya se han convocado los correspondientes concursos.
Todos conocen la difícil situación de las arcas municipales, a las que lastra una deuda de 175 millones de euros, 29.000 millones de las antiguas pesetas, cuatro veces el presupuesto anual del Ayuntamiento. Pero ello no va a llevar al equipo municipal que presido a decidir recortes sociales. Sé bien, todos lo sabemos, que hay quienes torticeramente amenazan y atemorizan con el anuncio de recortes sociales que no se van a producir. Los que lo anuncian son precisamente quienes, no se sabe destinado a qué obras inexistentes, dilapidaron el dinero público que es de todos. Ahora tenemos la obligación de mantener un esfuerzo de austeridad y racionalización del gasto, como el que hemos puesto en práctica desde el primer momento, para acabar con la gestión manirrota, de modo que el escaso dinero público se destine a procurar el bienestar de los ciudadanos para los que gobernamos. Lo que hay que recortar son los gastos inflados o innecesarios, defendiendo y administrando el dinero público como cada uno defendemos y administramos nuestro dinero.
Sé que a algunos no les gusta que recuerde todo esto y me piden que no lo haga. Dicen que con ello rompo la “necesaria convivencia entre los partidos”. Pero no me callaré, porque denunciar la mala gestión también es mi responsabilidad tanto como lo es gestionar desde la austeridad y la honradez.
Se trata de mejorar la calidad de vida de los ribereños y animo a las instituciones privadas a que se sumen a esta firme determinación del Ayuntamiento para que las asociaciones de voluntarios puedan seguir funcionando no sólo como hasta ahora sino mejor, si cabe. Porque aunque los voluntarios no reciben ninguna retribución necesitan recursos para cubrir los servicios que prestan. Su encomiable motivación no es suficiente.
Aranjuez manifiesta en este acto su incondicional reconocimiento y apoyo a los voluntarios para que en su opción libre y personal sigan desarrollando su compromiso social y solidario a favor de los intereses sociales y colectivos, desde el respeto a la dignidad y a las ideas, creencias y costumbres de cada uno.
Todos estamos orgullosos de nuestros voluntarios y les debemos gratitud. Escribió Cervantes en su inmortal “Don Quijote” que debíamos “considerar la gratitud entre los placeres”. Y el “Refranero”, que es un compendio de la sabiduría popular, anota que “ser agradecidos es de bien nacidos”. Permitidme esta tarde que sienta profundamente el placer de la gratitud hacia el voluntariado y que, como ribereña de nacimiento, me considere bien nacida al proclamarla en este acto.
Muchas gracias.

















