PALABRAS DE LA ALCALDESA DE ARANJUEZ, MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ DE LA FUENTE, EN EL ACTO ANUAL SOBRE POLÍTICA REGIONAL Y FONDOS EUROPEOS EN ESPAÑA 2011
(28-Noviembre-2011)
Excmas e Ilmas Auoridades,
Señoras y Señores:
Mis primeras palabras han de ser de bienvenida en nombre de los ribereños y de la Corporación de este Real Sitio y Villa, y, además, de gratitud por su presencia en nuestra ciudad en la que sin duda tendrán una agradable y fructífera estancia.
Han llegado ustedes a Aranjuez convocados en torno a un tema de enorme interés, y más en el momento europeo que vivimos: la Política Regional y los Fondos Europeos. Y estamos esta mañana aquí, en este Auditorio Joaquín Rodrigo, del Centro Cultural Isabel de Farnesio, cuyas cubiertas, precisamente, van a ser objeto de actuación dentro de este tipo de inversiones. Es una observación oportuna porque evidencia, como una prueba más, el soporte que la Unión Europea presta a las actuaciones de los Ayuntamientos, muchos de ellos maniatados por una asfixiante y endémica falta de recursos.
Los Fondos Europeos han permitido y permiten acometer múltiples mejoras en numerosos municipios, y uno de ellos es Aranjuez, en infraestructuras y otras áreas que ayudan a modernizar y diversificar las economías y las sociedades que las sustentan.
Se trata de actuaciones enmarcadas en ese objetivo declarado de la política de cohesión económica y social de la Unión Europea, dirigido a reducir los desequilibrios y desigualdades territoriales en cuestiones esenciales.
Para una ciudad como Aranjuez, que se encuentra fuera del área metropolitana de Madrid y en la que existe una fuerte interacción entre el espacio urbano y el rural, el objetivo de cohesión y de igualdad adquiere una dimensión evidente.
Con estos mimbres, para la ciudad resulta de vital importancia nuestra integración en las principales redes de transporte, tanto ferroviarias como por carretera, el impulso de la actividad económica, para que haya oportunidades reales de empleo y generación de riqueza, para articular una posición estratégica en el conjunto de la Comunidad de Madrid y de España, con la suficiente autonomía socioeconómica.
Las políticas estructurales y de cohesión llevadas a cabo en los últimos años nos han permitido avanzar en el ansiado equilibrio entre territorios, en la competitividad y en la mejora de las infraestructuras. Pero la experiencia y la crisis económica nos han demostrado que todavía queda un largo camino por recorrer para llegar a una razonable convergencia de todos los territorios de la Unión Europea.
La crisis económica ha golpeado los cimientos de la Unión Europea, que parece no atraviesa su mejor momento no ya económico sino en las propias relaciones y la solidaridad entre países miembros. La crisis ha evidenciado aún más las desigualdades a la hora de afrontarla así como la solidez o la debilidad de las diferentes estructuras productivas. En estas circunstancias, la cohesión económica y social se ha complicado extremadamente.
Desde los primeros planes de cohesión hasta ahora el contexto del crecimiento económico ha cambiado, golpeado por la crisis de forma muy desigual entre los Estados miembros. Ha sido especialmente cruenta con países que hasta ahora eran objetos singulares de estas políticas y que han mostrado mayor vulnerabilidad económica en los últimos tiempos.
España, como cualquier país en una situación económica delicada, mira a Europa, y no porque los españoles no sepamos que las soluciones a nuestros problemas deberán salir de nuestras propias políticas de austeridad, de activación económica y de empleo, sino porque el proceso de integración europea, que cada vez ha de ser más sólido, supone una palanca de solidaridad y, en definitiva, de tranquilidad para todos los Estados miembros.
España, como otros países europeos, tendrá que afrontar profundos cambios y probablemente medidas que supongan sacrificios. Las economías apuntaladas singularmente sobre el comercio y los servicios, y en nuestro caso durante muchos años en la construcción, tendrán que encontrar fórmulas nuevas y apostar decididamente por la Educación, la investigación y el desarrollo, además de por el turismo que por fortuna es un valor que en España ha superado las previsiones.
Por otra parte, será necesario racionalizar las Administraciones Públicas, que tienen una singularidad en España por el modelo de Comunidades Autónomas consagrado en la Constitución de 1978. En la Comunidad de Madrid se tomó la iniciativa de crear en el seno de nuestra Asamblea Parlamentaria una Comisión de Duplicidades que actualmente estudia soluciones para que la Administración Autonómica y la Local no dupliquen, en lo posible, sus acciones a la hora de ofrecer servicios públicos a los ciudadanos, lo que sería irracional en un momento de grave crisis económica.
Entiendo que en este foro se reflexionará con responsabilidad y serenidad sobre el resultado y las perspectivas de la aplicación de los Fondos Europeos. Probablemente el principal reto de la cohesión europea se presenta a la hora de diseñar estrategias compatibles con la gran diversidad de las regiones, y desde la dificultad añadida de aplicar políticas comunes en territorios que difieren en sus particularidades, necesidades y recursos.
Es lógico que todos nos preguntemos igualmente por el funcionamiento de los mecanismos de control en la aplicación de los fondos, así como de la cooperación y coordinación entre las distintas Administraciones, en todas las escalas, que tienen responsabilidades en un continente tan plural. Y no es menos lógico que nos interesemos por las políticas europeas ante los serios problemas de financiación existentes y el severo endeudamiento de algunos países, entre ellos España, que sin duda agravan las dificultades que padecemos en buena parte de Europa.
Estamos en un momento decisivo de la política de cohesión, en un escenario en el que la Unión Europea puede salir reforzada y seguir adelante, como querían sus invocadores iniciales, o debilitarse y dar un paso atrás.
No es obvio recordar en un acto como éste la gran anticipación del pensador español Ortega y Gasset que ya en 1914 vino a decirnos que “España será en Europa o no será”. El filósofo apostaba ya entonces por una Europa unida, una Europa plural que hiciese el camino de una realidad continental común. En conferencias memorables, como la pronunciada en el Berlín aún en ruinas de 1949, “Meditación de Europa”, que tanto asombró a los intelectuales supervivientes del desastre europeo, tanto como en sus libros más celebrados, la mirada a Europa es una constante. Se dolía de una Europa desmoralizada, que no creía en sí misma, y que debía huir de ese descreimiento. Europa, como la ve entonces Ortega, forma parte del problema si no regenera su pulso perdido. En aquel 1949 de la conferencia de Ortega en Berlín se constituyó el Consejo de Europa, y dos años más tarde la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, los primeros pasos de la Unión Europea que conocemos.
Todas las sociedades europeas y todas las Administraciones Públicas debemos hacer un esfuerzo común para la recuperación y para la consecución del futuro común. No se trata de desear una realidad subsidiada, sino del reto de acometer planes efectivos de reconversión y modernización en los territorios que así lo necesiten, para conseguir que la integración y el incremento de las posibilidades económicas se conviertan en un objetivo cumplido.
El Real Sitio y Villa de Aranjuez une a su Historia tradiciones europeas. Desde nuestro Palacio Real se gobernaban territorios en más de media Europa y por nuestras calles transitaron genios de la Cultura europea, arquitectos y paisajistas que diseñaron palacios, palacetes, cuarteles y jardines, todo ello en el ámbito singular de la belleza natural de nuestra ciudad, que llevó a la UNESCO a declarar a Aranjuez Paisaje Patrimonio de la Humanidad en 2001. No menos orgullosos estamos de esos muñones de piedra que fueron en su día los Cuarteles de las Guardias Walonas, que tenían su sede principal en Aranjuez, y que cuidaban de la seguridad de la Real Persona. En su época fueron cuerpos militares de elite y supusieron una línea más de unión entre nuestro Real Sitio y Villa y Europa.
Señoras y señores:
En nombre de todos los ribereños les deseo una estancia feliz en nuestra ciudad que tiene a gala ser hospitalaria, y les reitero mi bienvenida y mi gratitud por elegir para este acto Aranjuez que para mí, y no les sorprenderá, es la ciudad más atractiva, y por tantas circunstancias, de nuestra Comunidad y de España.















