Muchas gracias por ese trabajo estupendo sobre las Doce Calles. Creo que es el documento ideal para que se abra el
foro en tema tan importante.
He leído dos veces con detenimiento y alegría lo que has escrito y razonado porque uno ya creía que el olvido de ese punto genial, que tú tan bien calificas, iba más allá de la administración y había agarrado a todos los habitantes de Aranjuez. Afortunadamente parece que aún palpitamos.
Y es verdad: Embocador, Puente Largo, Junta de los Ríos, Azuda, Presa de Ontígola, Cirigata, etc. Son nombres que evocan, más que bellas realidades, implorantes evanescencias que pronto tendrán que ver con la Arqueología.
El paralelismo que nos muestras con otros lugares, engrandece a esos lugares y sitúa a Aranjuez en el centro del mundo. Gracias por la sugerencia de La Estrella. Para mí también es un lugar especial, por las mismas razones que lo es Aranjuez. Este mismo verano, bajo la canícula parisina (que es mentira porque no existe la canícula allí) recorría la Avenida de Fosch, calle que en sí es un jardín y que enlaza la plaza de la Estrella con el Bois de Boulogne.
Mirando el plano de Roma, no se puede dejar de pensar en Aranjuez cuando se ven esos meandros del Tíber que llaman a voces a las curvas del Príncipe. Al lado, el trazado barroco de la ciudad, con ese tridente mundialmente famoso.
Pero en mi opinión no deberemos acudir a sitios famosísimos y hermanos para encontrarnos: Antes del precedente romano ya existía en Aranjuez una explosión de fantasía. Si hemos de buscar el origen de esos laberintos arbolados nos hemos de recluir y recoger. Sí, a pesar de las machacadas influencias flamencas, de los dislates de las conexiones islámicas, deberemos acudir a un antiguo recodo del río, y al adusto texto de Quindós:
“Habia en la Puebla de la Orcajada y millar de Pico- tajo quando se incorporó en Aranjuez una labor de siete plazas entre calles de chopos y moreras, que hizo su anterior dueño Don Gonzalo Chacón. El Señor Don Felipe II mandó formar otras once con palenques y calles de árboles, olmos negros, nogueras, fresnos, castaños, moreras y otros, para paseos. Se arrendaban al principio para siembra de granos á particulares, regándose con el caz del Embocador, que se abrió para este fin.”
No está hablando de Marimont, ni de un lugar recóndito que baña el Éufrates, habla de ese rincón o pico del río Tajo que ya había entusiasmado a Gonzalo Chacón. Luego, hombres extraordinarios hicieron el resto.
Respecto al origen del trazado y de la forma, hemos de recurrir también a lo más fácil, lo más lógico y natural, que vemos muchas veces tan lejos.
No es la estrella de las Doce Calles el origen ni el centro del trazado. El origen está en los pasos del agua, en los puentes.
El río Jarama se pasaba antiguamente junto a la actual puerta de Legamarejo, ya que el río llevaba su cauce más cerca de Palacio de lo que lo hace hoy.
Planos de las huertas. Uno tal cual están, el otro con el río Jarama dibujado en su antiguo cauce. He corregido en el segundo la rotura de la calle de la Romana y el trazado del Tajo; no obstante, hay una incorrección en el trazado del Tajo, que, en el XVI, encerraba a La Isla en un espacio más pequeño. En blanco los dos puentes.
Entre los dos puentes se trazó una calle que llamaron de Entrepuentes, y que luego se llamó de Legamarejo y también Tilos Vieja.
Con centro en el puente de Jarama, y como radio la calle, se traza la circunferencia:
Desde el puente de Tajo se hace lo mismo:
Los cruces de las circunferencias se convierten en nuevos centros que generan más circunferencias, llevándose de esta manera el trazado hasta donde se quiera. Eso daría lugar, si lo ampliamos en una gran superficie, a una estructura semejante a ésta:
Las uniones entre los puntos de corte generan una plantilla como ésta:
Se comprueba que se siguió este esquema, interrumpido por los meandros de los ríos. También puede comprobarse que sólo se llenaron los dos primeros círculos. Las Doce calles son el siguiente círculo a llenar. Por tanto, y en mi opinión, las Huertas Grandes o de Picotajo quedaron incompletas.
Debe descartarse lo que queda fuera de los cauces de los ríos
Se deduce también este trazado de la irradiación de calles desde los focos de cruce, partiendo desde los puentes y teniendo como patrón el ángulo de 30 grados. Esta irradiación sería estéril sin la generación de nuevos focos que producen las series de círculos.
Este esquema hace aparecer geométricamente diversas figuras que se adivinan ejecutadas parcialmente en el trazado, limitadas en su totalidad por los meandros de los ríos: Hexágonos, rectángulos raíz de tres, triángulos, rombos, estrellas…
Habitualmente suele pensarse que fueron los grandes arquitectos de Felipe II quienes “inventaron” este milagro geométrico. Sin quitarles un ápice de merito porque fueron ellos quienes lo ejecutaron, ajustaron e hicieron posible, deben tenerse en cuenta las intenciones y deseos del monarca.
En junio de 1563 da una serie de órdenes sobre el modo de ordenar el territorio de Aranjuez con una clara intención estética. En una de esas instrucciones se dice:
“Plantar la calles a esquadra de la casa con palenques y hayas y allanar la tierra al paso que ha de quedar la plaça”; y asimismo ordena plantar las calles de chopos
a escuadra de los puentes.
El esquema geométrico estaba en la cabeza de FelipeII.
Creo que también sería interesante conocer otros esquemas similares que se ejecutaron en España después del trazado de Aranjuez.
Vemos aquí el Jardín Ochavado del Buen Retiro, que se hizo durante el reinado de FelipeIV:
Y ya en el XVIII, durante el reinado de Felipe V, se trazó este parque dentro de los jardines de La Granja de San Ildefonso:
El aspecto simbólico es muy importante, y muy bien apuntado por Miguel Ángel. Haría esta entrada demasiado larga. Lo dejaremos para más adelante.