
JERRY BORDELEAU: EL PAPEL DEL MOVIMIENTO OBRERO EN LA OCUPACIÓN DE WALL STREET
El pasado sábado 21 de enero Jerry Bordeleau pronunció una charla en la sede de
CNT Aranjuez que sirvió de colofón a la gira que le ha llevado por muchas ciudades del país con el objeto de difundir en Europa el espíritu del movimiento Occupy Wall Street (OWS). Jerry participa directamente en todas las acciones como miembro del sindicato anarquista IWW (Industrial Workers of the World) y por tanto fue un ponente de excepción. El ciclo de charlas “El movimiento obrero en la ocupación de Wall Street” y su presentación en Aranjuez pretenden tender puentes de solidaridad con otros movimientos europeos que comparten objetivos, como es el caso de
CNT.
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La charla intercaló constantemente referencias a acontecimientos de la reciente historia política de Estados Unidos que son el precedente inmediato del movimiento: la esperanza que supuso el programa social con el que Obama se presentó a las elecciones; la inmediata respuesta de la extrema derecha (Tea Party) que demandaba la privatización o la supresión de esos programas; la revuelta de funcionarios que tomó el capitolio en Wisconsin hace ahora casi un año en protesta por la reducción de funcionarios y la eliminación de la negociación colectiva y el posterior intento demócrata de capitalizar la revuelta.
El movimiento Toma Wall Street mantiene ocupado Zuccotti Park, en Manhatann, desde el 17 de septiembre de 2011. Jerry inició su charla recordando las circunstancias personales que le condujeron a participar directamente en los actos de protesta y pasó de inmediato a desarrollar un discurso muy organizado en el que no faltaron referencias al 15M. Como éste, OWS se define como un movimiento de indignados, de gente que se ha visto perjudicada por la profundización del abismo entre ricos y pobres. Nace, pues, como respuesta a la gran recesión de 2008 provocada por las prácticas no éticas de los bancos y representa, para los movimientos de protesta, una oportunidad para reflexionar sobre los problemas de nuestra sociedad y buscarles soluciones soluciones que no pasen por los recortes de servicios y programas sociales.
Representa también una nueva oportunidad para la lucha civil que contrarreste el robustecimiento del nacionalismo tras el 11S y la declaración de guerra al terrorismo internacional. OWS ha transformado el tono del diálogo social sobre el sistema capitalista centrándolo en posiciones anteriores a 2001, poniendo en cuestión el capitalismo, que vuelve a ser considerado el problema: que una minoría de potentados oprime a una mayoría de población con recursos escasos.
Las esperanzas y aspiraciones de sus participantes, que representan diversas ideologías, han contagiado a los liberales que ya reclaman reformas en el sistema y solicitan la recuperación de antiguas leyes sociales del gobierno de Roosevelt que prohibían a los bancos intervenir en otros sectores con afán especulativo y demanda, en cambio, una salud pública universal, universidades públicas gratuitas y la regulación más estricta para los bancos.
En el apartado de la influencia de los principios anarquistas en el movimiento y, por extensión, en la población de Estados Unidos, Jerry ofreció una relación análoga a la podría hacerse con respecto al 15M: el funcionamiento mediante una asamblea con propuestas de grupos de trabajo y debates que concluyen en acuerdos; la horizontalidad que rechaza una estructura de liderazgo jerarquizada; la idea de que el poder está en manos de todos, de que todos somos líderes y podemos contribuir a cambiar las cosas; y la acción directa concebida como acción colectiva de efecto inmediato.
Por otra parte, en Estados Unidos solamente está sindicado el 35% de los trabajadores del sector público y el 5% de los del privado, después de haber sufrido una merma importante desde los años setenta. Por tanto, OWS representa una oportunidad para reorganizar la lucha del movimiento obrero, para promocionar el sindicalismo anarquista -por contraste con la actitud de los sindicatos mayoritarios oficialistas (el sindicalismo de oficio)-, para crear un movimiento obrero internacional, superando los prejuicios nacionales de muchos sindicatos, y para promover la solidaridad no solo entre los trabajadores, sino también entre la gente, impulsando la justicia económica, pero también -y esto es mucho más importante- la justicia social en los países con condiciones laborales deplorables.
Finalmente, concluyó la charla adelantando iniciativas que se promoverán para los próximos meses y dio paso a un debate que, como viene siendo habitual, derivó en una distendida velada de conversación e intercambio de ideas.
Fotos: C.M Homer